Crear un plan de alimentación saludable consiste en fijarse metas, registrar su progreso y recompensarse.
Fíjate metas
Hay que tener claras las metas que queremos lograr. Lo mejor es comenzar por metas pequeñas. Por ejemplo puede ser de manera diaria, semanal o mensual. Al fijar las metas, tenemos que pensar en lo siguiente:
- Dónde queremos comenzar. Podría ser con comidas o alimentos. Podemos centrarnos en prepararnos un desayuno saludable y continuar con otras comidas después de haber alcanzado el primer objetivo. También se puede optar por comer más frutas y preocuparnos por otros alimentos más adelante.
- Hacer un cambio a la vez. En vez de cambiar toda la alimentación de un día para otro, hacer el cambio uno por vez. Por ejemplo: tratar de comer 5 raciones de frutas al día, reducir las veces que comemos fuera, comer más pescado o reducir la ingesta de carnes rojas.
- Agregar alguna cosa a nuestra alimentación en vez de eliminar algo. Podemos pensar que necesitamos ingerir más alimentos de un determinado tipo, como son las frutas o los lácteos. Eliminar alimentos nos puede hacer sentir que nos privamos de algo, lo cual dificulta el cambio.
- Elegir alimentos que disfrutamos comiendo. Podemos hacer una lista de los alimentos que más nos gustan y ver cómo cambiarlos para que sean más saludables, o aprender a combinarlos y de esta manera aumentar nuestra motivación a la hora de hacer recetas sanas.
- Anotar nuestras metas. Esto nos hace tener clara el camino al cual queremos dirigirnos para alcanzarlo. Además, leer las metas que tenemos puede ayudar a nuestra motivación.
Registro del progreso
Una manera de evaluar el progreso es anotar lo que comemos diariamente. ¿Qué podemos anotar?
• Cosas saludables que hacemos. Cuando dudemos de nosotros mismos o de nuestras capacidades nos ayudará el hecho de leerlo.
• Prestar atención a cómo nos sentimos, si notamos una mejoría en nuestro ánimo cuando nos alimentamos mejor o alguna diferencia cuando nos alimentamos peor.
• Si cambiamos nuestras preferencias alimentarias. Cuando cambiamos lo que comemos, nos comienzan a gustar nuevos alimentos y es posible que disfrutemos de nuevos alimentos que pensábamos que no nos gustaban.
• Añadir la mejoría si nos hemos hecho algún análisis. Las pruebas de azúcar en la sangre, los análisis de sangre o nuestra presión arterial.
Darnos una recompensa
Cuando alcancemos una de nuestra metas, tenemos que premiarnos.
La recompensa no se refiere a comida. Si hemos comido bien durante una semana entera, no tenemos que comer una hamburguesa doble con patatas. Puede ser hacer alguna actividad que nos guste, como ir al cine, comprar ropa nueva o ir a un spa.
A continuación dejo un vídeo que amplia un poco más la información:
Espero que esta entrada haya podido inspirar a alguien para mejorar.
Comentarios
Publicar un comentario